viernes, 8 de diciembre de 2017

Tengan la certeza.

Mis familiares y amigos pueden tener la certeza de que los amo y doy gracias a Dios, la vida, al universo, todos los días por cada uno de ellos.
Con tantos problemas en mi país, tantos desastres naturales aquí, allá y en todos lados, estaba simplemente pensando, una vez más, en lo corta que es la vida, en lo frágiles que somos. Por eso aprovecharé, cada instante que pueda, para decir "gracias", "te amo"... Y es que definitivamente, lo único que nos llevaremos, al partir de este mundo, será lo que alimenta el espíritu, y una de esas cosas tan importantes son, el amor dado y recibido y todo lo compartido con la gente que se cruza en nuestro camino cada día.




Dolor de Alma.

Y resulta que aquello que llamamos tristeza, a veces es tan grande, que se transforma, dependiendo de las circunstancias. Hace crecer, madurar, pero duele como en el pecho, adentro, y se siente un vacío enorme. Podría llamarle "dolor de alma" quizá. No sabía que nombre ponerle o cómo identificarlo hasta ahora que me arrancaron de raíz. Y de cierta forma fue así, me auto- arranqué de raíz, de mi tierra y duele mucho, aún...




viernes, 1 de diciembre de 2017

Diciembre.


¡Hola Diciembre! Te vi venir, pero me costó reconocerte. Te noto un poco solitario, silencioso, gris.
¿Qué pasó con tus colores? Con tus olores...
Ya no percibo tu olor a pintura fresca, ni a pernil recién horneado, ni a guiso de hallacas. Claro, cómo no he de verte distinto, si el corazón que palpitaba lleno de ilusión al verte llegar se quedó por allá, lejos de aquí... en Venezuela, mi hogar.



martes, 28 de noviembre de 2017

Pensamientos...

"Cada día trabajo más y más en no dejarme llevar por las apariencias. He sido víctima de prejuicios, toda mi vida".


"No entendiste lo que decía hasta que me escuchaste realmente. No comprendiste mi tristeza hasta que me miraste a los ojos. No te burlaste más de mi cansancio hasta que recorriste el camino que yo recorro día a día". 


"Mis golpes me duelen a mí y mi mamá. Mis enfermedades me afectan a mí y mi mamá. Mis preocupaciones, me inquietan a mí y a mi mamá. Mis tristezas, me deprimen a mí a mi mamá. Mi alegrías, mis sueños, mis logros, son míos y de ella. Claro y cómo no, si soy una parte de ella. Soy y seré una exención de su ser. Donde quiera que esté y pase lo que pase, siempre sentiré y viviré ese AMOR que ella me brinda. Todos sus actos son de amor, me mira, me reprende, me habla, me apoya con amor. Y es que en este mundo, el amor de una madre es lo más parecido al amor de Dios". 


"Si conociéramos la historia de cada persona que se cruza en nuestro caminar, seguramente fuéramos más agradecidos, más benevolentes, menos agresivos y más humanos. Porque cada historia tiene algo doloroso, algo tormentoso, y eso nos hace, o debería hacernos, reflexionar, ponernos en los zapatos del otro y vivir su historia, su mismo dolor, soledad, alegrías y penas". 

"Ríe, llora, disfruta, baila, viaja, canta, atrévete, corre, conoce, estudia, besa, enloquece un poco... Después ten una relación de pareja...".

"Que extraño es extrañar a quien está a tu lado".


"Yo no entendía cuando la gente decía: se murió una parte de mí. Ahora lo tengo bien claro".


"-Amor-, la palabra más usada en la historia, les sigue -Paz-".


"Cuando yo no esté ¿Quién dormirá en mi cama?
¿Quién le contará secretos a mi almohada? 
¿Quién abrazará a mi peluche favorito?
¿A quién despertará la luna con su luz en la madrugada entrando por mi ventana?
¿A quién arrullará mi vieja mecedora? 
¿A quién despertará cada 2 de mayo mi mamá cantándole Las Mañanitas?"







Equilibrio.


viernes, 24 de noviembre de 2017

A mis abuelos...

Mis abuelos... 
Dos personas que me amaron sin medida, y yo, a veces me cuestiono, quizá por ser una niña, la capacidad de madurez de ese momento, tal vez, no supe valorar del todo ese amor que ellos me daban, quizá no lo supe comprender.

A veces, reflexionando, siento que quiero gritar a los cuatro vientos el amor tan grande que siento por ellos, aunque ya no estén y aunque unas tantas veces llegué a atormentarme, diciéndome que ya es muy tarde. Muchas veces, me desborda la admiración y las ganas de que estén aquí, conmigo, diciéndome "ven acá mi niña" y me imagino, yo sin pensarlo, yendo inmediatamente a esos brazos amorosos, sin poner excusa alguna, olvidándome de todo y solo dejándome llevar por ese gran AMOR que ellos me entregaron, desde el mismo momento en el que supieron que en el vientre de mi mamá estaba creciendo una bebita, yo.

Quisiera que estuvieran aquí y despertarme, cada mañana, con el olor de su café recién colado y la música de la radio. A media mañana, escuchar el fuerte sonido de la máquina de coser de mi abuela y su hermosa voz entonando canciones, "señora Santa Ana, señor San Joaquín...". Al mediodía, disfrutar del buen apetito de mi abuelo, mientras comemos en familia, en la mesa.
En las tardes, escuchar las canciones de Julio Jaramillo en el radiecito de la sala o las noticias del día, y luego ver El Chavo del 8, juntos, sin parar de reír.
En las noches, acompañar a mi abuela en la cocina mientras hace pan o galletas de avena, hasta que llegue la hora de dormir, para darles a cada uno el beso de buenas noches y cerrar los ojos con la seguridad de que al siguiente día estarán ahí.

Me tomaría buen rato para detallar sus gestos, escuchar con mucha atención sus sabias palabras y consejos y grabar todo en mi mente con mayor atención. Los abrazaría y besaría a cada instante y sobre todo haría lo que nunca hice, les diría "abuelita, gracias por todo, te amo", "abuelito, gracias por todo, te amo".

Si pudiera retroceder el tiempo, sería solo eso lo que cambiaría en mi vida, retribuir totalmente todo ese amor que me dieron.

Son de los más hermosos de recuerdos que tengo de mi infancia. Y aunque, algunas veces me he reprochado, que pude haber sido una "mejor" nieta, le agradezco a Dios la fortuna de haber disfrutado la presencia de estos dos seres maravillosos en mi vida.

¡Los amaré por siempre! 




lunes, 20 de noviembre de 2017

Lloro.

Lloro por el talento no valorado
Lloro por el miedo que nos domina
Lloro por el egoísmo que reina
Lloro por la indiferencia que nos mata
Lloro por la justicia injusta
Lloro por las promesas no cumplidas
Lloro por esos pies cansados de buscar la comida del día a día
Lloro por escuchar la palabra "cola"
Lloro por los frutos no apreciados de esa tierra bendita
Lloro por la mala administración de esa gran empresa llamada país 
Lloro por los que hasta velas le prenden al fallecido presidente 
Lloro por nuestro esfuerzo mal remunerado
Lloro porque nos obligan a irnos de nuestra patria
Lloro por las ilusiones y sueños que metemos en una maleta
Lloro porque aún no aprendemos la lección
Lloro por ese clima bendito que tanto se extrañamos quienes estamos fuera
Lloro por lo que éramos
Lloro por ustedes, mi gente
Lloro por ti, VENEZUELA.