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lunes, 18 de febrero de 2019

Miss Caricuao.

Miss Caricuao, así me decía mi abuela desde que era una niña (recordando el año 2005):

-1.50Mts de estatura y casi 90, 60, 90
-Cabello rubio.
-14 años y 5Kgs menos de los que tengo ahora.
-No tenía grandes "responsabilidades".
-En mi mente no existía el futuro, solo vivía el presente (debo rescatar un poco eso).
-Tenía vida casi de princesa, pero no estaba consciente de eso.
-Sufría de miedo escénico, por supuesto, era introvertida, miedosa (más que ahora) y no sabía qué quería estudiar.
-Desconocía cuáles eran mis cualidades, fortalezas y talentos.
-Era de carácter dócil, muy dócil.
-Mi meta diaria y constante era enamorar a mi novio.

¿Podré después de tanto tiempo y tantas experiencias enriquecedoras y unas cuántas dolorosas, ser la misma de aquel entonces?

Nuestra esencia, espíritu, alma, se mantiene con el pasar de los años, con defectos y virtudes, pero, el reto personal que considero tenemos todos, es ser mejores cada día, sacando un aprendizaje de toda experiencia “retadora” que vivamos: trabajar nuestra espiritualidad, paz interior, aceptación, sanación, perdón, perseverancia, capacidad de adaptación, vivir el amor sanamente...

Particularmente extraño de aquel 2005, a mi país, a mi familia y a mi casa. También extraño la abundancia de mi cabello y mis uñas fuertes, pero las cualidades que ahora sé que tenía, siguen estando aquí, conmigo. Lo "no tan bueno" o lo que no me aportaba nada bueno, lo que no me permitía avanzar, amarme, estar en paz, lo deseché y lo desecho conforme pasa el tiempo porque simplemente es un equipaje muy pesado.

Me siento en paz, me perdono por los errores del pasado y los veo como parte natural de mi proceso (cada quien tiene el suyo), agradezco por eso y todo, me amo y me siento plena. Sé que no soy la misma de antes, porque esto es parte natural del crecimiento, del cambio que siempre es positivo. Tú tampoco eres el mismo de antes. TODOS EVOLUCIONAMOS, así debe ser...





viernes, 8 de diciembre de 2017

Tengan la certeza.

Mis familiares y amigos pueden tener la certeza de que los amo y doy gracias a Dios, la vida, al universo, todos los días por cada uno de ellos.
Con tantos problemas en mi país, tantos desastres naturales aquí, allá y en todos lados, estaba simplemente pensando, una vez más, en lo corta que es la vida, en lo frágiles que somos. Por eso aprovecharé, cada instante que pueda, para decir "gracias", "te amo"... Y es que definitivamente, lo único que nos llevaremos, al partir de este mundo, será lo que alimenta el espíritu, y una de esas cosas tan importantes son, el amor dado y recibido y todo lo compartido con la gente que se cruza en nuestro camino cada día.




viernes, 24 de noviembre de 2017

A mis abuelos...

Mis abuelos... 
Dos personas que me amaron sin medida, y yo, a veces me cuestiono, quizá por ser una niña, la capacidad de madurez de ese momento, tal vez, no supe valorar del todo ese amor que ellos me daban, quizá no lo supe comprender.

A veces, reflexionando, siento que quiero gritar a los cuatro vientos el amor tan grande que siento por ellos, aunque ya no estén y aunque unas tantas veces llegué a atormentarme, diciéndome que ya es muy tarde. Muchas veces, me desborda la admiración y las ganas de que estén aquí, conmigo, diciéndome "ven acá mi niña" y me imagino, yo sin pensarlo, yendo inmediatamente a esos brazos amorosos, sin poner excusa alguna, olvidándome de todo y solo dejándome llevar por ese gran AMOR que ellos me entregaron, desde el mismo momento en el que supieron que en el vientre de mi mamá estaba creciendo una bebita, yo.

Quisiera que estuvieran aquí y despertarme, cada mañana, con el olor de su café recién colado y la música de la radio. A media mañana, escuchar el fuerte sonido de la máquina de coser de mi abuela y su hermosa voz entonando canciones, "señora Santa Ana, señor San Joaquín...". Al mediodía, disfrutar del buen apetito de mi abuelo, mientras comemos en familia, en la mesa.
En las tardes, escuchar las canciones de Julio Jaramillo en el radiecito de la sala o las noticias del día, y luego ver El Chavo del 8, juntos, sin parar de reír.
En las noches, acompañar a mi abuela en la cocina mientras hace pan o galletas de avena, hasta que llegue la hora de dormir, para darles a cada uno el beso de buenas noches y cerrar los ojos con la seguridad de que al siguiente día estarán ahí.

Me tomaría buen rato para detallar sus gestos, escuchar con mucha atención sus sabias palabras y consejos y grabar todo en mi mente con mayor atención. Los abrazaría y besaría a cada instante y sobre todo haría lo que nunca hice, les diría "abuelita, gracias por todo, te amo", "abuelito, gracias por todo, te amo".

Si pudiera retroceder el tiempo, sería solo eso lo que cambiaría en mi vida, retribuir totalmente todo ese amor que me dieron.

Son de los más hermosos de recuerdos que tengo de mi infancia. Y aunque, algunas veces me he reprochado, que pude haber sido una "mejor" nieta, le agradezco a Dios la fortuna de haber disfrutado la presencia de estos dos seres maravillosos en mi vida.

¡Los amaré por siempre! 




jueves, 9 de noviembre de 2017

Lo que me queda de ti.

Yo quería conservar intactos, en mi mente, cada uno de tus rasgos, cada una de tus formas, de tus gestos y texturas. La forma de tus dedos y uñas, la suavidad de tu cabello, las líneas de expresión que se forman en tu rostro al sonreír, los poritos de tu piel, cómo duermes, tus manías, el timbre de tu voz cuando te molestas, la manera en que tratas de impedir que las lágrimas corran por tu rostro, tus abrazos, los suaves lóbulos de tus orejas, tus cicatrices y sus historias que también son mías.
Todo está ahí, intacto, en mi memoria, con los recuerdos más bonitos, hasta que te vuelva a ver y pueda revivir cada sensación y renovar cada momento.

Dedicado, especialmente, a tres de los amores de mi vida.