viernes, 11 de enero de 2019

La Gran Pregunta del Venezolano...

La gran pregunta es:
Y si no pasa nada ¿Qué hacemos? (Cosa que realmente es muy probable).


Y la gran repuesta es:
Seguir viviendo, seguir adelante.

O al menos eso es lo que pienso. Nunca podría decir: Si no pasa nada es mejor la muerte, si no pasa nada no hay motivos, ni razones, ni recursos para seguir.

La vida es corta y es una sola, dolorosa, rara, cambiante, difícil, pero es una y también es bonita.

En este momento reina la desesperanza y lo comprendo, pero con mucho amor, no puedo más que invitar a la oración en familia, a no perder las fuerzas, ni la esperanza mientras haya vida.

Últimamente retumban mucho en mi cabeza estas palabras "Si tienes un techo sobre tu cabeza, una cama donde dormir y un plato de comida en tu mesa, eres millonario". No es el caso de muchos actualmente, pero si eres uno de éstos, da las gracias a Dios en medio de tanta oscuridad.

Deseo que nunca me les falte nada... Lo deseo de todo corazón.


Labios Rojos.


Terminé el año pasado y recibí éste, saliendo de mi zona de confort: Pintando mis labios de rojo. 
Y aunque no es primera vez que lo hago, siempre evito pintarlos de colores muy llamativos. Pudiera tener mil justificaciones (excusas) para eso, lo cierto es que me atreví a hacerlo una vez más. 

Parece sencillo, parece una tontería, pero así es que empezamos a dar pasos cada vez más lejos de esa zona en la que nos mantenemos por comodidad, por inseguridad, miedo y baja autoestima.
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Hace unos días coloqué en #Google "tips para salir de mi zona de confort" y encontré varios, efectivamente, pero yo lo resumiré de la siguiente manera:

Cambia tu rutina, usa lo que nunca te has atrevido a usar, di lo que has callado durante mucho tiempo... Simplemente atrévete a romper tus propias reglas auto protectoras. 
Desde lo más pequeño, hasta lo más grande hasta lograr salir completamente de tu zona. 
Se dice fácil y aunque no lo es, no es imposible si hay voluntad.



Venciendo la Perfección.



La infancia es el principio de todo, incluso mucho antes, desde que estamos en el vientre de mamá empezamos a recibir “información” en nuestro CPU que determinará mucho de lo que seremos y/o haremos más adelante, en el camino de la vida.

Siempre que tengamos un momento de reflexión respecto a una virtud o defecto personal, siempre que interioricemos respecto a nosotros mismos, debemos retroceder a la infancia y hurgar ahí. En ese baúl de recuerdos encontraremos muchas respuestas, mucho que entender, mucho que aceptar y mucho que sanar.

Luego de bastante análisis, durante un tiempo, y de viajar a mi infancia, entendí y acepté que he tendido a ser “perfeccionista”.

Me he exigido mucho, me he culpado y flagelado cuando algo no me sale bien o como espero, he postergado compromisos que creo que no podré cumplir o llevar a cabo correctamente (contradictoriamente) y entre otras cosas, siempre pienso en el “y si…”

Hoy, invito a leer, las características y los posibles motivos que ocasionan el querer ser perfeccionista, pero está muy vinculado a no querer ser rechazado, no querer quedar mal ante a los seres queridos (generalmente) y buscar su aprobación, querer ser bueno en todo por y para ellos y eso genera ansiedad, miedo e inseguridad, entre otros puntos que son importantes analizar.

He buscado perfección donde no la hay, he cometido muchos errores y de seguro los seguiré cometiendo. NO SOY PERFECTA y definitivamente no quiero serlo.
Estoy en el largo proceso de liberarme, hazlo tú también, aunque no sea fácil. Es un asunto lento pero seguro si hay voluntad.

Comparto estas frases para cerrar: 
“Cada uno tiene que indagar en qué aspectos de su vida está ESCLAVIZADO por la perfección y empezar a actuar EN CONTRA de ello”.

“Exponte a lo que temes (cometer errores, recibir críticas, enfrentar contratiempos…) hasta que superes esa incomodidad inicial y te sientas finalmente mejor”.






lunes, 24 de septiembre de 2018

Somos muchos.



Somos muchos en el mundo como para que todos conozcamos la historia de cada persona, ¿Cierto?
Son muchos los anónimos, los desconocidos, con tanto que contar, tanto que enseñar y tanto que dejar a los demás.
¿Azar? ¿Verdadero apoyo? ¿Dinero de por medio? No lo sé...
Cuántas palabras ignoradas.
Cuántas voces que no escucharán.
Cuánto talento no apreciado. Cuánta belleza oculta. Cuántas líneas que no leerán.
Cuánto arte que pasará desapercibido.
Una parte de mí lo lamenta.



viernes, 14 de septiembre de 2018

Típicas frases...

Siempre que escuchaba frases como “El que persevera vence”, “El tiempo de Dios es perfecto”, “Todo pasa por algo” y “El trabajo dignifica”, no entendía, quedaba más perdida quel’ hijo e’ Lindbergh, como dice mi hermano. Pero ahora, después de unos cuantos añitos más encima y casi tres fuera de mi país y de mi “zona de confort” (otra frase trillada), puedo decir ¡Oye tenían razón!, lo comprendo.

Siiiiii, el que lucha vence, alcanza, obtiene, triunfa. Si miramos atrás, veremos lo poco o mucho que hemos logrado mediante lo que hemos trabajado, sabremos que valió la pena y ése que llamamos Dios, y todas las circunstancias, construyeron este presente y este guerrero que somos hoy. Ah y trabajo es trabajo, seas profesor, bailarín, médico, actor, vendedor, pastelero… EL TRABAJO DIGNIFICA porque saca lo mejor de ti.



lunes, 10 de septiembre de 2018

Eres.

Eres rabia, eres ego, eres tristeza, eres confusión,

Eres paz, eres sencillez, eres consuelo, eres alegría,

Eres mi más dulce tormento, mi dolor más deleitable,

Eres la herida que sana y se vuelve a abrir,

Eres rencor y perdón, frío y calor, odio y AMOR.



lunes, 6 de agosto de 2018

Los Nuestros en Venezuela.



Sus ojitos arrugados y hundidos, sus cuerpos muy delgados, sus miradas cansadas y a veces perdidas, sus sentimientos agazapados, sus ropitas desgastadas, sus historias basadas en lo difícil de la situación, sus esperanzas puestas en los que estamos fuera. 


Así viven los nuestros en lo que queda de aquel hermoso país llamado Venezuela. 

¿Hasta cuándo?