viernes, 20 de noviembre de 2020
miércoles, 10 de junio de 2020
viernes, 24 de abril de 2020
Reflexiones de una Pandemia...
Debemos ceder espacios a la naturaleza y al resto de los seres vivos. El mundo no es sólo nuestro. Hemos invadido espacios que no nos pertenecen.
Debemos dejar de ser tan egoístas, de solo pensar en nuestros intereses personales.
Debemos valorar la vida en todas sus presentaciones y cuidarnos entre todos.
Tantas fronteras y límites, tantos protocolos, visas, burocracia y papeles y un virus se pasea por el mundo entero, llegando a donde jamás imaginamos. El planeta es de todos, somos todos iguales. Iguales de frágiles, mortales y vulnerables. Nos tocó dejar los planes y expectativas de futuro y "tratar" al menos, de vivir un día a la vez. No sabemos si mañana es nuestro último día.
El problema hemos sido nosotros desde que el mundo es mundo. Vale más el dinero que la vida. El o los sistemas y gobiernos del mundo nos han invitado a caer en una rutina agotadora que nos lleva solo a producir dinero para subsistir, pagar nuestras deudas, comprar comida y seguir gastando más y más dinero. Esto tiene que hacernos cambiar. Va desde nuestra alimentación, hasta nuestra manera de expresarnos y actuar con quienes nos rodean.
El planeta está pidiendo AMOR y cuenta con nosotros.
martes, 11 de febrero de 2020
Bendigo tu cuerpo...
Bendigo tu cuerpo, tu ser entero por dentro y por fuera, tu espíritu, cada uno de tus órganos, tu respiración, tu mente, tus células y cada uno de tus átomos, tu energía... Todo tú, te bendigo. Eres un templo sagrado, te hicieron con amor, vienes del amor, viniste por algo especial a este, mundo a cumplir miles de propósitos diariamente. Cuídate, protégete, no te hagas daño, tu cuerpo es tuyo, tu instrumento para llevar a cabo labores o acciones maravillosas, puedes dar vida, puedes hacer cosas que ni te imaginas. Eres perfecto como eres, acéptate, eres luz, eres maravilloso. Bendito sea nuestro creador que hizo semejante obra, hónralo en ti y en los demás seres vivos. Ama siempre, aunque duela, aunque cueste.
martes, 13 de agosto de 2019
Diversidad.
Hace poco, iba rumbo a mi casa, en el Metro. Al entrar al vagón, había un espacio libre o vacío frente a un chico de apariencia normal, a mi parecer, pero bastante llamativo porque tenía su cabello azul, tatuajes en las manos y en el cuello, uñas largas pintadas de negro y una especie de falda negra muy larga, creo que incluso estaba maquillado, da igual... El hecho es que un caballero se acerca a mí discretamente y me dice "tenga cuidado con ese joven", yo por un momento quedé agradecida con ese gesto y pensé "será que lo conoce, por algo lo dice, el señor fue muy amable al preocuparse por mí, algo hizo este chico antes de yo subir al tren quizá, qué miedo".
No pasó mucho rato para ver un par de miradas de "juez" sobre el chico (afortunadamente eso no pasa tan seguido aquí) y él muy en su mundo, tranquilo, leyendo un libro y de vez en cuando alzando su mirada para verme, ya que estaba frente a él, hasta que me regaló una sonrisa. Incluso fue muy amable con una mujer embaraza que subió al tren más adelante y así seguí observándolo hasta que se bajó y sólo llegué a una conclusión:
Qué prejuiciosos somos (me incluiré), ¿En serio debo cuidarme de una persona que no luzca como la sociedad "exige" que debe lucir alguien de buenos modales y buen estado mental, etc...? Yo al subir al tren lo vi tan normal, su aspecto no me impactó, ni me asustó. Somos distintos, somos únicos, somos DIVERSOS. De eso se trata, de vivir en este mundo sin tantos prejuicios, aceptándonos como somos, amándonos de verdad. El mundo está por acabarse y aún no aprendemos.
Yo también he sentido esas miradas encima de mí, yo también me he sentido extraña, no aceptada, rara y fuera de lugar. De nuestras vivencias, de nuestras experiencias y crecimiento nace la empatía... Que no se nos olvide.
No pasó mucho rato para ver un par de miradas de "juez" sobre el chico (afortunadamente eso no pasa tan seguido aquí) y él muy en su mundo, tranquilo, leyendo un libro y de vez en cuando alzando su mirada para verme, ya que estaba frente a él, hasta que me regaló una sonrisa. Incluso fue muy amable con una mujer embaraza que subió al tren más adelante y así seguí observándolo hasta que se bajó y sólo llegué a una conclusión:
Qué prejuiciosos somos (me incluiré), ¿En serio debo cuidarme de una persona que no luzca como la sociedad "exige" que debe lucir alguien de buenos modales y buen estado mental, etc...? Yo al subir al tren lo vi tan normal, su aspecto no me impactó, ni me asustó. Somos distintos, somos únicos, somos DIVERSOS. De eso se trata, de vivir en este mundo sin tantos prejuicios, aceptándonos como somos, amándonos de verdad. El mundo está por acabarse y aún no aprendemos.
Yo también he sentido esas miradas encima de mí, yo también me he sentido extraña, no aceptada, rara y fuera de lugar. De nuestras vivencias, de nuestras experiencias y crecimiento nace la empatía... Que no se nos olvide.
miércoles, 20 de marzo de 2019
Raíces.
Mi abuelo y mi mamá, siempre me dijeron que debía sentirme orgullosa de mis raíces, pero recuerdo que estando en la escuela, cuando empecé a ver el tema de las mezclas étnicas: negro, blanco, indígena, mulato, mestizo, etc., no entendía de dónde era yo o en qué clasificación entraba. Me veía al espejo y no me parecía a los que decían que eran nuestros ancestros, “los indígenas”. Siempre me pareció interesante el tema, pero opté por no profundizar y elegí pensar que, mi sangre y genética, eran coloridas o tenían varios sabores:
Saben a maíz pila´o, a cambur (plátano, banana o guineo), a trigo y a buñuelos de yuca. Es selva, desierto, llanura, sierra y costa. Y REALMENTE eso somos: INDÍGENAS, BLANCOS, NEGROS, MULATOS, ZAMBOS, MESTIZOS, una absoluta mezcla.
Quizá no sé ni lo que digo (estoy dudando un poco de mí misma). Probablemente no lo expreso bien pero, hace poco, viviendo en un país donde la población indígena es predominante, observé ciertas cosas que me hicieron reflexionar:
Por un lado me di cuenta de comportamientos inadecuados (en exceso) y, por otro, fui testigo de cómo se auto discriminan (por supuesto la discriminación y el clasismo abundan en todas partes, pero ahí es muy marcado).
Y pensé… Y pienso:
- ¿Por qué tantos gobiernos hablan de inclusión si realmente no incluyen? No hay ni un poquitito de igualdad, en medio de tanta perorata y alboroto…
- ¿Por qué hablan de "progreso" si no comienzan por lo principal: educar?
- ¿Por qué hablan de raíces, soberanía, pueblos hermanos, y los descendientes de los PRIMEROS habitantes de nuestras tierras y/o continentes son los menos privilegiados?
- Y por último, la pregunta más difícil de responder: ¿Cuál es mi aporte ante esta situación? Además de criticar, ¿Qué hago yo al respecto?
Ahora más que nunca, y porque las circunstancias de mi país me lo recuerdan, estoy orgullosa de ser quién soy. De haber nacido donde nací y de esas tribus y etnias que aún habitan en Venezuela; su país, su tierra, la que nunca han dejado de defender. Quiero conocerlos pemones, waraos, wayú, yanomamis, guajiros, kariñas, yukpa, entre otros. De verdad, de cerca.
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